Pocas escenas de la Biblia se recuerdan tanto como esta: un hombre en un foso oscuro, leones alrededor y una piedra sellada arriba. Está en Daniel 6, el capítulo sexto de un libro que empieza con jóvenes desterrados y termina con visiones del futuro. Si les gustan los relatos de personajes bíblicos, conviene leer también la historia de Moisés, la historia de José y la historia de Ester. Los tres vivieron lejos de casa, igual que Daniel.

¿Quién fue Daniel y dónde ocurre su historia?

Daniel era un joven de Judá llevado a Babilonia cuando el rey Nabucodonosor llegó a Jerusalén y la sitió (Daniel 1:1). El libro lo presenta en el destierro, lejos de su tierra, entre gente que hablaba otra lengua, comía otra comida y adoraba a otros dioses. Allí creció, estudió y sirvió, y el texto dice que se quedó “hasta el año primero del rey Ciro” (Daniel 1:21). Fue, por lo tanto, testigo de varios reinados seguidos.

En Babilonia le pusieron un nombre nuevo, Beltsasar (Daniel 1:7). Pero el libro sigue llamándolo Daniel, y esa fidelidad a su nombre y a su Dios es el hilo de todo el relato.

¿Qué reyes aparecen en el libro de Daniel?

Daniel sirve bajo varios reyes, y cada uno lo pone frente a una prueba distinta.

ReyDónde apareceQué ocurre con Daniel
Nabucodonosor, rey de BabiloniaDaniel 1 a 4Lo lleva al destierro, le pide que adivine y explique su sueño, y lo hace gobernador de la provincia (2:48)
Belsasar, rey de los caldeosDaniel 5 (y visiones de 7 y 8)Lo llama a leer la escritura en la pared la noche en que muere (5:30)
Darío de MediaDaniel 6 (y 9:1; 11:1)Lo tiene entre sus tres presidentes, cae en la trampa del decreto y lo libra del foso
Ciro, rey de PersiaDaniel 1:21; 6:28; 10:1Daniel sigue en el reino durante su reinado

Daniel 6 escena por escena

El capítulo tiene 28 versículos y se lee como una obra en siete escenas cortas. Vamos una por una.

Escena 1: un funcionario que sobresale (Daniel 6:1-3)

El rey Darío reparte el gobierno entre ciento veinte gobernadores y tres presidentes, y Daniel es uno de esos tres. El texto dice que Daniel destacaba sobre todos: “había en él más abundancia de espíritu” (Daniel 6:3). El rey piensa en ponerlo sobre todo el reino. Y ahí empiezan los problemas, porque ascender a un extranjero despierta envidia.

Escena 2: la trampa (Daniel 6:4-9)

Los otros presidentes y gobernadores buscan algo contra Daniel, pero no encuentran nada, “porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fué en él hallado” (Daniel 6:4). Entonces piensan: solo podrán acusarlo por su religión (6:5). Van con el rey, lo halagan y le proponen un decreto: durante treinta días, cualquiera que pida algo a cualquier dios u hombre que no sea el rey será echado al foso de los leones (6:7). Como la ley de Media y de Persia no se revocaba, el decreto quedaba firme apenas se firmara (6:8). Darío lo firma (6:9).

Escena 3: la ventana abierta (Daniel 6:10-13)

Este es el centro del capítulo. Daniel se entera de que el decreto ya está firmado. Deja las ventanas abiertas y mantiene sus horarios. Hace lo de siempre:

“Y Daniel, cuando supo que la escritura estaba firmada, entróse en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que estaban hacia Jerusalem, hincábase de rodillas tres veces al día, y oraba, y confesaba delante de su Dios, como lo solía hacer antes.”
Daniel 6:10

Sus acusadores lo esperaban. Lo encuentran “orando y rogando delante de su Dios” (Daniel 6:11) y corren a decírselo al rey, recordándole que el decreto no se puede cambiar (6:12-13).

Escena 4: el rey que quería salvarlo (Daniel 6:14-18)

Darío se da cuenta de que lo engañaron. El texto dice que “pesóle en gran manera” y que trabajó hasta la puesta del sol para librar a Daniel (Daniel 6:14). Sus consejeros insisten en que la ley no se puede mudar (6:15). Al final, el rey da la orden. Sus palabras al despedirse de Daniel son lo más sorprendente de la escena:

“Entonces el rey mandó, y trajeron á Daniel, y echáronle en el foso de los leones. Y hablando el rey dijo á Daniel: El Dios tuyo, á quien tú continuamente sirves, él te libre.”
Daniel 6:16

Ponen una piedra sobre la puerta del foso y el rey la sella con su anillo y con el de sus príncipes, para que nadie pueda cambiar nada (Daniel 6:17). Después el rey se va a su palacio, se acuesta sin comer, no permite música y se le va el sueño (6:18).

Escena 5: la mañana (Daniel 6:19-23)

Darío se levanta muy temprano y va deprisa al foso. Llama a Daniel “con voz triste” y le hace la pregunta que todos se harían: si el Dios a quien sirve continuamente pudo librarlo de los leones (Daniel 6:20). Y desde el fondo se oye la respuesta de Daniel, tranquila y cortés. Empieza saludando al rey, como si nada:

“El Dios mío envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen mal: porque delante de él se halló en mí justicia: y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho lo que no debiese.”
Daniel 6:22

El rey se alegra mucho, manda sacar a Daniel, y “ninguna lesión se halló en él, porque creyó en su Dios” (Daniel 6:23).

Escena 6: el castigo de los acusadores (Daniel 6:24)

El rey manda traer a los hombres que acusaron a Daniel, y son echados al mismo foso junto con sus hijos y sus mujeres. Los leones los alcanzan antes de que lleguen al suelo (Daniel 6:24). Es un versículo duro, y así lo cuenta el texto.

Escena 7: la carta del rey (Daniel 6:25-28)

Darío escribe a todos los pueblos y lenguas de su reino. Ordena que en todo su señorío teman y tiemblen ante el Dios de Daniel, “porque él es el Dios viviente y permanente por todos los siglos” (Daniel 6:26). El capítulo cierra con una frase corta: “Y este Daniel fué prosperado durante el reinado de Darío, y durante el reinado de Ciro, Persa” (6:28).

Tabla: escena, versículo y qué ocurre

La tabla une cada escena con sus versículos.

EscenaVersículosQué ocurre
1. Un funcionario que sobresaleDaniel 6:1-3Darío organiza el reino y Daniel destaca; el rey piensa ponerlo sobre todo
2. La trampaDaniel 6:4-9Sus rivales no hallan falta alguna; consiguen un decreto de treinta días y el rey lo firma
3. La ventana abiertaDaniel 6:10-13Daniel ora tres veces al día como siempre; lo descubren y lo acusan ante el rey
4. El rey quiere salvarloDaniel 6:14-18Darío se angustia, no puede revocar el decreto, sella el foso y pasa la noche sin dormir
5. La mañanaDaniel 6:19-23Daniel responde vivo: Dios envió su ángel y cerró la boca de los leones
6. Los acusadoresDaniel 6:24Los hombres que lo acusaron son echados al foso
7. La carta del reyDaniel 6:25-28Darío ordena respetar al Dios de Daniel; Daniel prospera bajo Darío y Ciro

¿Qué significa Daniel en el foso de los leones?

La historia tiene tres capas sencillas.

La primera capa es personal. Daniel había orado toda su vida, y el decreto no le hizo cambiar. El texto insiste en el hábito con la frase “como lo solía hacer antes” (Daniel 6:10). La oración de Daniel era la rutina de todos los días.

La segunda capa es sobre la integridad. Sus enemigos investigaron su trabajo y no hallaron falta alguna (Daniel 6:4). Daniel es honrado en su oficio, y eso lo hace creíble cuando habla de Dios. El propio Darío, que no adoraba al Dios de Daniel, le dice: “tú continuamente sirves” (6:16, 6:20).

La tercera capa es sobre quién tiene la última palabra. Darío es el rey más poderoso de esa escena, y no puede revocar su propio decreto. Daniel, que no tiene poder político, sale del foso sin daño. Al final es el rey quien reconoce que el Dios de Daniel “es el Dios viviente” y que “su reino tal que no será deshecho” (Daniel 6:26).

Quien quiera seguir esta idea con otros textos de protección puede leer los versículos de protección.

La vida de Daniel: de Daniel 1 a Daniel 12

El foso de los leones es la escena más famosa, pero el libro cuenta mucho más. Esta tabla recorre los doce capítulos.

CapítuloRey o épocaQué ocurre
Daniel 1NabucodonosorDaniel y tres amigos (Ananías, Misael y Azarías, llamados Sadrach, Mesach y Abed-nego) son llevados a Babilonia; Daniel decide no contaminarse con la comida del rey
Daniel 2NabucodonosorEl rey tiene un sueño que nadie explica; Daniel lo revela y explica, y es hecho gobernador de la provincia
Daniel 3NabucodonosorLos tres amigos se niegan a adorar la estatua de oro y son echados al horno de fuego ardiendo, del que salen sin daño
Daniel 4NabucodonosorUn sueño sobre un árbol y la humillación del rey, que después recobra el juicio y alaba al Altísimo
Daniel 5BelsasarUna mano escribe en la pared durante un banquete; Daniel lee y explica el mensaje la noche en que muere el rey
Daniel 6Darío de MediaEl decreto, la oración con las ventanas abiertas y el foso de los leones
Daniel 7 a 12Belsasar, Darío y CiroVisiones de Daniel sobre reinos y sobre el futuro, con la oración de Daniel 9 y palabras de ánimo del ángel (10:19)

Daniel 1: una decisión pequeña en la mesa del rey

Los jóvenes desterrados debían comer de la comida del rey durante tres años de formación. Daniel tomó una decisión: “propuso en su corazón de no contaminarse en la ración de la comida del rey” (Daniel 1:8). Pidió una prueba de diez días con legumbres y agua (1:12), y al cabo de ese tiempo el rostro de ellos se veía mejor que el de los otros muchachos (1:15).

Daniel 2: el sueño del rey

Nabucodonosor soñó y perdió el sueño (Daniel 2:1). Ningún sabio pudo decirle qué había soñado ni qué significaba. Daniel oró con sus tres amigos, y esa noche el misterio le fue revelado. Su primera reacción fue alabar a Dios:

“Sea bendito el nombre de Dios de siglo hasta siglo: porque suya es la sabiduría y la fortaleza:”
Daniel 2:20

Después Daniel se lo explicó al rey, y Nabucodonosor reconoció: “el Dios vuestro es Dios de dioses, y el Señor de los reyes” (Daniel 2:47). Lo hizo gobernador de toda la provincia de Babilonia (2:48).

Daniel 3: los tres amigos en el horno de fuego

Nabucodonosor levantó una estatua de oro de sesenta codos de alto (Daniel 3:1) y ordenó que todos la adoraran, con la amenaza de echar al horno a quien no lo hiciera (3:6). Sadrach, Mesach y Abed-nego se negaron. Frente al rey dijeron unas palabras que se han vuelto célebres por su valentía:

“He aquí nuestro Dios á quien honramos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que tu dios no adoraremos, ni tampoco honraremos la estatua que has levantado.”
Daniel 3:17-18

Fueron atados y echados al fuego. Cuando el rey miró, se espantó: “yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego, y ningún daño hay en ellos: y el parecer del cuarto es semejante á hijo de los dioses” (Daniel 3:25). Al salir, ni sus cabellos estaban quemados ni olor de fuego había pasado por ellos (3:27).

Daniel 5: la escritura en la pared

El rey Belsasar hizo un gran banquete para mil de sus príncipes y mandó traer los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor había sacado del templo de Jerusalén (Daniel 5:1-2). De pronto “salieron unos dedos de mano de hombre, y escribían” sobre la pared del palacio (5:5). Nadie sabía leer aquella escritura. La reina recordó a Daniel (5:10-12), y Daniel leyó y explicó:

“Y la escritura que esculpió es: MENE, MENE, TEKEL, UPHARSIN.”
Daniel 5:25

Daniel lo interpretó así: Dios contó el reino y lo terminó, el rey fue pesado en la balanza y hallado falto, y el reino pasaba a medos y persas (Daniel 5:26-28). El texto agrega que Daniel recibió las ropas de púrpura y el collar de oro, y que esa misma noche murió Belsasar (5:29-30). Después “Darío de Media tomó el reino, siendo de sesenta y dos años” (5:31), y con ese verso se abre el capítulo del foso.

Daniel 7 a 12: las visiones en una línea

La segunda mitad del libro cambia de estilo: en vez de relatos de la corte, Daniel recibe visiones de reinos que se levantan y caen, de un Anciano de días y de “un hijo de hombre” que recibe un reino eterno (Daniel 7:13-14), y el libro cierra con una promesa sobre el despertar de los que duermen en el polvo (12:2-3). Es la parte más difícil del libro, y conviene leerla despacio.

Lecciones sencillas de Daniel en el foso

Un niño y un abuelo pueden sacar las mismas tres lecciones de esta historia.

  • Oración constante. Daniel oraba tres veces al día antes del decreto y siguió orando después (Daniel 6:10). Cuando la oración ya es costumbre, no hace falta decidirla de nuevo en cada crisis.
  • Coraje tranquilo. Daniel siguió con su vida y dejó el resultado en manos de Dios. Sus tres amigos hicieron lo mismo en el horno: “Y si no, sepas, oh rey” (Daniel 3:18).
  • Integridad en el trabajo. Sus enemigos buscaron una falta en su oficio y no la hallaron (Daniel 6:4). El buen nombre se construye durante años, con tareas pequeñas hechas bien.
  • El miedo no manda. Daniel pasó una noche en un foso y salió diciendo que Dios le había respondido. Para quien vive una noche difícil, hay una guía de versículos sobre el miedo.
  • Hasta un rey puede aprender. Darío empezó la historia firmando el decreto y la terminó escribiendo a todos los pueblos que respetaran al Dios de Daniel (Daniel 6:25-26). La vida de una persona fiel llega más lejos de lo que ella imagina.

¿Cómo contarles la historia de Daniel a los niños?

Una versión corta, en lenguaje sencillo, puede seguir estos pasos. Lleva unos tres minutos en voz alta y funciona bien antes de dormir.

  1. 01Había un hombre bueno llamado Daniel que vivía lejos de su casa, en un país donde el rey se llamaba Darío.
  2. 02Daniel trabajaba muy bien y el rey lo quería. Otros ayudantes del rey tuvieron envidia.
  3. 03Los envidiosos hicieron una ley: por treinta días, nadie podía pedirle nada a Dios, solo al rey.
  4. 04Daniel se enteró y, igual que siempre, abrió la ventana que miraba a Jerusalén y oró tres veces al día.
  5. 05Los envidiosos lo vieron y se lo dijeron al rey. El rey estaba muy triste, pero la ley ya estaba firmada y tuvo que echar a Daniel al foso de los leones.
  6. 06El rey no pudo dormir en toda la noche. Le dijo a Daniel que deseaba que su Dios, a quien sirve siempre, lo librara.
  7. 07Por la mañana, el rey corrió al foso y llamó a Daniel. Daniel contestó que Dios había enviado a su ángel para cerrar la boca de los leones.
  8. 08El rey se alegró muchísimo. Daniel salió sin ni un rasguño, porque había confiado en su Dios.

Después pueden preguntar: ¿qué hacía Daniel todos los días? ¿Qué le pediríamos hoy a Dios cuando tenemos miedo?

¿Cuánto se tarda en leer o escuchar Daniel 6 y todo el libro?

Daniel tiene 12 capítulos. En el texto Reina-Valera 1909 (sin títulos de sección) suman unas 10.600 palabras. A 175 palabras por minuto, la lectura o audición completa ronda 1 hora. Son tiempos aproximados: la duración real depende de la voz y de la velocidad que elijan.

RecorridoPalabras (RV1909)Tiempo aproximado a 175 palabras por minuto
Daniel 6 (el foso de los leones)8675 min
Daniel 3 (el horno de fuego)9425 min
Daniel 1 a 6 (los relatos)5.90334 min
Daniel 7 a 12 (las visiones)4.71027 min
El libro completo (12 capítulos)10.6131 h 1 min

Para quien prefiere oír en vez de leer, sirve la guía sobre cómo escuchar la Biblia.

Una oración corta con Daniel

Si quieren empezar el día con una oración corta, pueden usar la oración de la mañana, que sigue un espíritu parecido: constancia y confianza.

Para quien quiera seguir con personajes que confiaron en Dios lejos de su tierra, la historia de José y la historia de Ester son los siguientes pasos naturales.