Moisés es una de las figuras centrales de la Biblia. Su historia empieza en Éxodo 1 y termina en Deuteronomio 34, y atraviesa cuatro libros: Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Nace hebreo, se cría como egipcio, vive cuarenta años como pastor y pasa otros cuarenta guiando a un pueblo entero por el desierto. Para saber cómo llegó ese pueblo a Egipto, conviene leer antes la historia de José. Aquí vamos etapa por etapa, con la referencia de cada capítulo.
¿Quién fue Moisés y cuándo ocurre su historia?
Moisés nació en Egipto, en una familia hebrea de la casa de Leví que vivía esclavizada (Éxodo 2:1). La Biblia lo presenta como el líder que sacó a Israel de la esclavitud, el mediador de la ley en el monte Sinaí y el profeta que despidió al pueblo. En el Nuevo Testamento aparece junto a Elías con Jesús: “les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él” (Mateo 17:3).
Línea de tiempo: la vida de Moisés en 11 etapas
La tabla muestra cada etapa, dónde se cuenta y la edad de Moisés cuando la Biblia la indica.
| Etapa | Dónde se cuenta | Edad de Moisés |
|---|---|---|
| Nacimiento y cesto en el Nilo | Éxodo 1:1 a 2:10 | Recién nacido (2:2) |
| Criado en el palacio | Éxodo 2:10-15 | Hasta los 40 años (Hechos 7:23) |
| Huida a Madián, vida de pastor | Éxodo 2:15 a 3:1 | De los 40 a los 80 (Hechos 7:23, 7:30) |
| La zarza ardiente | Éxodo 3 y 4 | 80 años (Éxodo 7:7) |
| Ante Faraón y las diez plagas | Éxodo 5 a 11 | 80 años (Éxodo 7:7) |
| La Pascua y la salida de Egipto | Éxodo 12 y 13 | La Biblia no indica la edad |
| El cruce del mar | Éxodo 14 y 15 | La Biblia no indica la edad |
| Maná, agua y Amalec | Éxodo 16 a 18 | La Biblia no indica la edad |
| Sinaí: mandamientos y tabernáculo | Éxodo 19 a 40; Levítico; Números 1 a 10 | La Biblia no indica la edad |
| Exploradores y años en el desierto | Números 13 y 14; 20 y 21 | 40 años de travesía (Hechos 7:36) |
| Despedida y monte Nebo | Deuteronomio 31 a 34 | 120 años (Deuteronomio 34:7) |
Sumadas, las tres etapas de 40 años encajan con los 120 años de Deuteronomio 34:7.
Nacimiento y cesto en el Nilo (Éxodo 1 y 2)
Israel había crecido mucho en Egipto, y un nuevo rey se asustó de su número. Su orden fue cruel: “Echad en el río todo hijo que naciere” (Éxodo 1:22). En ese ambiente nace Moisés. Su madre lo esconde tres meses y, cuando ya no puede, prepara una arquilla de juncos, la sella con pez y la deja entre los carrizales de la orilla, mientras su hermana vigila de lejos (Éxodo 2:2-4).
La hija de Faraón baja a lavarse al río, encuentra la arquilla y se compadece del niño que llora. La hermana de Moisés propone buscar una nodriza hebrea, y así el bebé vuelve a los brazos de su propia madre, que además recibe un pago por criarlo (Éxodo 2:5-9). Cuando crece, la princesa lo adopta y le pone el nombre que lo acompañará siempre: “Porque de las aguas lo saqué” (Éxodo 2:10).
Del palacio a Madián (Éxodo 2:11-25)
Ya adulto, Moisés sale a ver a su gente y presencia cómo un egipcio golpea a un hebreo. Mata al egipcio y lo esconde en la arena (Éxodo 2:11-12). Al día siguiente descubre que el asunto se supo. Faraón busca matarlo y Moisés huye a la tierra de Madián. Según Hechos 7:23, tenía entonces cuarenta años.
En Madián termina viviendo con el sacerdote Jetro, se casa con su hija Séfora y tiene un hijo, Gersón (Éxodo 2:21-22). Durante cuarenta años, el criado en el palacio cuida ovejas ajenas. En Egipto, el pueblo gime bajo la esclavitud, y el texto anota una frase que sostiene toda la historia: “Y oyó Dios el gemido de ellos” (Éxodo 2:24).
La zarza ardiente (Éxodo 3 y 4)
Según Hechos 7:30, pasados esos cuarenta años, Moisés lleva el rebaño hasta Horeb, “monte de Dios”. Allí ve una zarza que arde y no se consume. Se acerca a mirar, y Dios lo llama por su nombre desde el fuego: “Moisés, Moisés” (Éxodo 3:4). Le pide que se quite las sandalias, porque el suelo es santo, y le anuncia su misión: sacar a su pueblo de Egipto.
Moisés responde con miedo. Pregunta quién es él para semejante tarea, pregunta cómo se llama Dios (la respuesta es la frase que sigue) y, más adelante, confiesa que le cuesta hablar: “soy tardo en el habla y torpe de lengua” (Éxodo 4:10). Dios le ofrece a su hermano Aarón como portavoz (Éxodo 4:14-16).
“Y respondió Dios á Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás á los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado á vosotros.”
Faraón y las diez plagas (Éxodo 5 a 11)
Moisés y Aarón se presentan ante Faraón. El texto registra sus edades en ese momento: “Y era Moisés de edad de ochenta años, y Aarón de edad de ochenta y tres, cuando hablaron á Faraón” (Éxodo 7:7). Faraón se niega a dejar ir al pueblo y su corazón se endurece una y otra vez. Entonces llegan las diez plagas, que Éxodo 7:14 a 11:10 y 12:29-30 cuentan en este orden:
- 01El agua del río se vuelve sangre.
- 02Ranas por toda la tierra.
- 03Piojos sobre personas y animales.
- 04Enjambres de moscas.
- 05Mortandad del ganado.
- 06Úlceras en personas y animales.
- 07Granizo mezclado con fuego.
- 08Langostas que cubren el país.
- 09Tinieblas de tres días.
- 10La muerte de los primogénitos.
La Pascua: la última noche en Egipto (Éxodo 12 y 13)
Antes de la décima plaga, Dios da a Israel instrucciones precisas. Cada familia debe preparar un cordero y marcar con su sangre los postes de la puerta. Esa señal cambia el destino de la casa:
“Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre, y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad, cuando heriré la tierra de Egipto.”
A medianoche muere todo primogénito de Egipto, desde el hijo de Faraón hasta el del preso en la cárcel (Éxodo 12:29). Faraón llama a Moisés y a Aarón esa misma noche y les dice que se vayan. Dios pide que el pueblo recuerde ese día cada año: “por estatuto perpetuo lo celebraréis” (Éxodo 12:14). De ahí viene la Pascua.
El cruce del mar (Éxodo 13 a 15)
Israel sale de Egipto, pero el camino termina frente a un mar, con el ejército de Faraón detrás. El pueblo se llena de pánico, y Moisés responde:
“Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estáos quedos, y ved la salud de Jehová, que él hará hoy con vosotros; porque los Egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis quedos.”
Después Moisés extiende su mano:
“Y extendió Moisés su mano sobre la mar, é hizo Jehová que la mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y tornó la mar en seco, y las aguas quedaron divididas. Entonces los hijos de Israel entraron por medio de la mar en seco, teniendo las aguas como muro á su diestra y á su siniestra:”
Al otro lado, Moisés y el pueblo cantan (Éxodo 15:1), y María, la hermana de Aarón, toma un pandero y las mujeres salen tras ella con panderos y danzas (Éxodo 15:20).
Maná, agua y Amalec: el camino al Sinaí (Éxodo 15 a 18)
Las primeras semanas de libertad traen sed, hambre y quejas. Dios da agua y también maná, un alimento que llega cada mañana. El texto anota su duración: “comieron los hijos de Israel maná cuarenta años” (Éxodo 16:35). En Refidim, Israel pelea contra Amalec. Mientras Moisés sostiene las manos en alto, Israel gana. Cuando las baja por el cansancio, pierde. Aarón y Hur le sostienen los brazos hasta que se pone el sol (Éxodo 17:11-12).
Sinaí: los diez mandamientos y el becerro de oro (Éxodo 19 a 40)
Tres meses después de salir de Egipto, el pueblo llega al monte Sinaí. Dios le habla a Israel y le propone un pacto (Éxodo 19:4-6). Moisés sube al monte y baja con las tablas de la ley. Los diez mandamientos empiezan recordando quién los liberó:
“Y HABLÓ Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy JEHOVÁ tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de siervos. No tendrás dioses ajenos delante de mí.”
Los mandamientos siguientes, según Éxodo 20:4-17, son estos: no hacer imágenes para adorarlas, no usar en vano el nombre de Dios, guardar el día de reposo, honrar a padre y madre, no matar, no cometer adulterio, no robar, no dar falso testimonio y no codiciar lo ajeno.
Moisés pasó en el monte cuarenta días y cuarenta noches (Éxodo 24:18). Abajo, el pueblo se hace un becerro de oro, y Moisés, al verlo, arroja las tablas y las quiebra al pie del monte (Éxodo 32:19). Sube de nuevo y recibe otras tablas. Al bajar, la piel de su rostro resplandece, aunque él no lo sabe (Éxodo 34:29). El resto de Éxodo, con Levítico, cuenta la construcción del tabernáculo y las normas del culto. En Éxodo 34:6 Dios se describe ante Moisés como “misericordioso, y piadoso; tardo para la ira”.
Los cuarenta años en el desierto (Números 12 a 20)
Cerca de la tierra prometida, Moisés envía exploradores. Diez de los doce vuelven con miedo, y el pueblo se queja contra Moisés y Aarón y habla de volver a Egipto (Números 14:1-4). El resultado queda escrito: “vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años” (Números 14:33). Una generación entera recorre el desierto antes de entrar.
En medio de tantas quejas, el texto dice de Moisés algo que sorprende en un líder de su talla: “era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra” (Números 12:3). Aun así, también él tropieza. En Números 20:8, Dios le indica hablar a la peña para que dé agua. Moisés golpea la peña dos veces. Sale agua en abundancia, y llega la consecuencia:
“Y Jehová dijo á Moisés y á Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme en ojos de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.”
El monte Nebo (Deuteronomio 31 a 34)
Deuteronomio recoge los discursos de despedida de Moisés. Él mismo dice: “De edad de ciento y veinte años soy hoy día” (Deuteronomio 31:2). Repasa la ley, bendice a las tribus y entrega el mando a Josué. Después sube al monte Nebo, y desde la cumbre de Pisga Dios le muestra toda la tierra.
“Y díjole Jehová: Esta es la tierra de que juré á Abraham, á Isaac, y á Jacob, diciendo: A tu simiente la daré. Hétela hecho ver con tus ojos, mas no pasarás allá.”
Moisés murió allí a los 120 años, y con buena salud: “sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor” (Deuteronomio 34:7). Israel lo lloró treinta días (34:8). Y el libro cierra con un elogio breve: “Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, á quien haya conocido Jehová cara á cara” (Deuteronomio 34:10). Esa cercanía ya se había visto antes: “Y hablaba Jehová á Moisés cara á cara, como habla cualquiera á su compañero” (Éxodo 33:11).
Versículos clave de la historia de Moisés
- “Porque de las aguas lo saqué” (Éxodo 2:10). El origen de su nombre.
- “¿Quién soy yo, para que vaya á Faraón?” (Éxodo 3:11). La pregunta con la que muchos se identifican.
- “No temáis; estáos quedos, y ved la salud de Jehová” (Éxodo 14:13). La calma frente al mar.
- “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de siervos” (Éxodo 20:2). El comienzo de los diez mandamientos.
- “Jehová, Jehová, fuerte, misericordioso, y piadoso; tardo para la ira” (Éxodo 34:6). Cómo se describe Dios ante Moisés.
- “Y era Moisés de edad de ciento y veinte años cuando murió” (Deuteronomio 34:7). El final de su vida.
Lecciones sencillas de la vida de Moisés
- Dios llama a gente que se siente pequeña. Moisés preguntó “¿Quién soy yo?”, se describió como “torpe de lengua”, y aun así fue enviado.
- Los años que parecen perdidos cuentan. Cuarenta años de pastoreo precedieron a la misión.
- Recordar ayuda a creer. La Pascua se celebra cada año.
- Hay momentos en que lo único posible es quedarse quieto y confiar. Junto al mar, Moisés dijo exactamente eso.
- La libertad viene primero y la ley después. Los diez mandamientos empiezan diciendo: “te saqué de la tierra de Egipto”.
- Los grandes también fallan y necesitan ayuda. Moisés quebró las tablas y golpeó la peña, y la Biblia lo sigue llamando “siervo de Jehová” (Deuteronomio 34:5).
El Salmo 90, la oración de Moisés
El Salmo 90 es el salmo que la Biblia atribuye a Moisés en su encabezado: “Oración de Moisés varón de Dios”. Habla de un Dios que es refugio de generación en generación y de lo breve que es la vida. Menciona setenta u ochenta años (Salmos 90:10), mientras Moisés llegó a 120. Uno de sus versículos sirve como oración:
“Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.”
El salmo siguiente es el Salmo 91, con guía completa verso por verso.
Cómo escuchar la historia de Moisés en audio
Éxodo tiene 40 capítulos. En el texto Reina-Valera 1909 suman cerca de 28.700 palabras, unas 2 h 44 min a 175 palabras por minuto. Son tiempos aproximados: la duración real depende de la voz y de la velocidad que elijan. La tabla propone tres recorridos.
| Recorrido | Capítulos | Tiempo aproximado a 175 palabras por minuto |
|---|---|---|
| Lo esencial de Moisés | Éxodo 1 a 20, 24 y 32 a 34; Números 13, 14 y 20; Deuteronomio 34 | 1 h 49 min |
| El libro de Éxodo completo | Éxodo 1 a 40 (40 capítulos) | 2 h 44 min |
| Los cuatro libros de Moisés | Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio (137 capítulos) | 9 h 44 min |
Estos cuatro libros son los lugares 2 al 5 de los 66 de la Biblia, como explica la guía sobre cuántos libros tiene la Biblia. Para oír en vez de leer, vean cómo escuchar la Biblia.
Si esta historia les gustó, la Biblia guarda otras que se leen igual de bien: la historia de David, el pastor que llegó a rey, y la historia de Ester, la joven que salvó a su pueblo.







