Casi todos hemos esperado algo que no llegaba. Un resultado médico, una respuesta de trabajo, la vuelta de un hijo, el fin de una deuda o de una mala racha. Esperar cansa, y cuando lleva meses, se mezcla con dudas. El Salmo 40 nació de una espera así. Empieza con alguien que ya salió del pozo y cuenta cómo fue, y termina con esa misma persona pidiendo ayuda de nuevo, porque la vida sigue trayendo problemas. Esa mezcla de gratitud y necesidad lo vuelve muy humano. Tiene 17 versículos, su título lo atribuye a David y hoy se lo busca por el primer verso, 'esperé á Jehová'. Abajo está completo, en la Reina-Valera 1909, y después se explica tramo por tramo con palabras de todos los días.
El Salmo 40 completo
“Al Músico principal: Salmo de David. RESIGNADAMENTE esperé á Jehová, é inclinóse á mí, y oyó mi clamor. E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza á nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y esperarán en Jehová.”
“Bienaventurado el hombre que puso á Jehová por su confianza, y no mira á los soberbios, ni á los que declinan á la mentira. Aumentado has tú, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te los podremos contar: si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enarrados. Sacrificio y presente no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado. Entonces dije: He aquí, vengo; en el envoltorio del libro está escrito de mí: El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; y tu ley está en medio de mis entrañas.”
“Anunciado he justicia en grande congregación: he aquí no detuve mis labios, Jehová, tú lo sabes. No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: tu verdad y tu salvación he dicho: no oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso. Tú, Jehová, no apartes de mí tus misericordias: tu misericordia y tu verdad me guarden siempre. Porque me han cercado males hasta no haber cuento: hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta.”
“Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate á socorrerme. Sean avergonzados y confusos á una los que buscan mi vida para cortarla: vuelvan atrás y avergüéncense los que mi mal desean. Sean asolados en pago de su afrenta los que me dicen: ¡Ea, ea! Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salud: Jehová sea ensalzado. Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí: mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.”
¿Quién escribió el Salmo 40 y qué tipo de salmo es?
El título dice 'Al Músico principal: Salmo de David', y la tradición lo atribuye al rey David. 'Músico principal' señala que el salmo se entregaba a quien dirigía el canto del pueblo, así que nació para cantarse en comunidad, además de rezarse a solas. Eso se nota en el versículo 9, donde el autor habla de anunciar la justicia 'en grande congregación'.
Los estudiosos suelen describirlo como un salmo de acción de gracias que se transforma en súplica. Las dos primeras partes miran hacia atrás y celebran lo que Dios ya hizo. La última mira hacia adelante y pide ayuda para lo que viene. Hay un dato que sorprende: los versículos 13 al 17 aparecen casi iguales en otro salmo. La nota de la Berean Standard Bible junto al título del Salmo 40 remite a Salmos 70:1-5, y también a Hebreos 10:1-18, un pasaje del Nuevo Testamento que cita el Salmo 40. En ambos casos, se trata de un texto que fue valioso para mucha gente a lo largo de los siglos.
Versículos 1 a 3: el pozo, la roca y el cántico nuevo
El salmo arranca con el resultado de una espera: 'RESIGNADAMENTE esperé á Jehová, é inclinóse á mí, y oyó mi clamor'. Fíjate en el orden. Primero viene la espera, larga y callada. Después Dios se inclina, como un padre que se agacha para escuchar mejor a un niño que habla bajito. Y al final oye. El salmo no dice cuánto duró la espera, y ese silencio es parte del mensaje: no hay un plazo que darle a Dios.
En el versículo 2 aparecen las dos imágenes más recordadas. La primera es la del pozo: 'E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso'. Cualquiera que haya caminado por un barrial después de la lluvia entiende el cuadro. Cada paso se hunde, el pie sale con esfuerzo y uno se cansa sin avanzar. Es la imagen perfecta de la depresión, de las deudas o de un vicio que cuesta dejar. Otras traducciones cambian la palabra. La Berean Standard Bible dice 'the pit of despair', el pozo de la desesperación, y la Bíblia Livre 2018 dice 'cova de tormento'. La idea central es la misma: un lugar del que uno solo no puede salir.
La segunda imagen es la de la roca: 'puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos'. Dios saca de ahí, deja al rescatado en un suelo firme y además lo ayuda a caminar recto. Fíjate en que los pasos se enderezan. El rescate incluye orden para lo que viene después.
El versículo 3 agrega el fruto: 'Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza á nuestro Dios'. La canción es nueva porque la vida es nueva. Y no queda guardada. El salmo dice que 'Verán esto muchos, y temerán, y esperarán en Jehová'. Un testimonio sincero de alguien que salió adelante anima a quienes lo escuchan a esperar también. Quien atravesó un pozo tiene algo que contar y ayuda más de lo que imagina.
Versículos 4 y 5: la confianza y las maravillas incontables
El versículo 4 abre con una bienaventuranza: 'Bienaventurado el hombre que puso á Jehová por su confianza, y no mira á los soberbios'. Después de contar su historia, David saca una lección para todos. Feliz, en el sentido de bendecido y con paz, es quien pone su confianza en Dios y no la reparte entre los que presumen de poder o de éxito.
El versículo 5 es una explosión de asombro. David mira todo lo que Dios ha hecho y dice que sus pensamientos para con nosotros 'no te los podremos contar'. Y agrega algo que cualquiera que haya intentado agradecer por escrito reconoce: 'si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enarrados'. Los favores de Dios son demasiados para la lista.
Versículos 6 a 8: los oídos abiertos y el gusto de obedecer
Este es el tramo más profundo y más difícil del salmo. El versículo 6 dice: 'Sacrificio y presente no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado'. En tiempos de David se ofrecían animales y ofrendas en el templo. El salmo afirma que lo que Dios busca va más allá del ritual: un corazón atento, unos oídos abiertos. Por eso David dice 'has abierto mis oídos'. La obediencia empieza escuchando.
En el versículo 7 el autor dice: 'He aquí, vengo; en el envoltorio del libro está escrito de mí'. El 'envoltorio del libro' era el rollo en el que se guardaba la ley de Dios. David se presenta ante Dios con una frase corta y sincera, 'He aquí, vengo', que se parece a las palabras de alguien que levanta la mano y dice 'aquí estoy'.
El versículo 8 muestra el motivo: 'El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; y tu ley está en medio de mis entrañas'. La palabra clave es 'agradado'. David habla del gusto de hacer lo que Dios pide, y la ley de Dios ya no queda afuera, en un papel. Está 'en medio de mis entrañas'. Es lo que una madre siente cuando cocina para sus hijos: cuesta, y aun así la mueve el cariño.
¿Qué relación tiene el Salmo 40 con Hebreos 10:5-7?
El Nuevo Testamento cita los versículos 6 al 8 de este salmo en la carta a los Hebreos, capítulo 10. Lo hace con palabras muy parecidas, y la nota de la Berean Standard Bible junto al versículo 8 dice justamente 'Cited in Hebrews 10:5-7', es decir, citado en Hebreos 10:5-7. Así se lee ese pasaje en la Reina-Valera 1909:
“Por lo cual, entrando en el mundo, dice: Sacrificio y presente no quisiste; mas me apropiaste cuerpo: Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: Heme aquí (en la cabecera del libro está escrito de mí) para que haga, oh Dios, tu voluntad.”
Hay una diferencia entre los dos textos que conviene notar. En Salmos 40:6, la Reina-Valera 1909 dice 'has abierto mis oídos'. En Hebreos 10:5 el mismo pasaje dice 'me apropiaste cuerpo'. La nota de la Berean Standard Bible sobre el versículo 6 explica que el texto hebreo dice 'my ears You have opened' y que algunos manuscritos de la antigua traducción griega, llamada Septuaginta, dicen 'a body You prepared for me'. Hebreos cita la versión griega, que era la que usaban muchos lectores de aquel tiempo.
Los cristianos leen ese pasaje aplicado a Jesucristo: el autor de la carta pone estas palabras en boca de Cristo y las relaciona con su entrega. Es una lectura propia de la fe cristiana, y Hebreos la presenta de forma directa, porque introduce la cita con 'entrando en el mundo, dice'. Para leer el Salmo 40 con este vínculo en mente, basta recordar que David expresa su gusto de hacer la voluntad de Dios y que Hebreos ve ahí una anticipación de la obediencia de Jesús. Quien lee el salmo solo por la espera y el rescate recibe todo su consuelo igual.
Versículos 9 a 12: contar lo vivido y reconocer las fallas
Después de decir 'aquí estoy', David cuenta lo que hizo con su rescate. En el versículo 9 dice: 'Anunciado he justicia en grande congregación: he aquí no detuve mis labios'. En el versículo 10 lo repite de varias formas: 'No encubrí tu justicia dentro de mi corazón'. Guardar la gratitud en silencio es la tentación de quien salió de una época mala y prefiere no hablar de ella. David elige hablar. Su testimonio es una forma de dar gracias.
El versículo 11 es una oración breve y firme: 'Tú, Jehová, no apartes de mí tus misericordias: tu misericordia y tu verdad me guarden siempre'. Y de golpe, en el versículo 12, el tono cambia. Aparecen los males, cientos y miles de ellos: 'Porque me han cercado males hasta no haber cuento'. David reconoce sus propias fallas: 'hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista'. Son 'más que los cabellos de mi cabeza', y a esa altura 'mi corazón me falta'. Este es el momento más honesto del salmo. Hay gente que sale del pozo, canta, ayuda a otros, y aun así vuelve a sentirse cercada. El salmo no lo esconde. La gratitud y la carga pueden convivir en la misma persona el mismo día.
Versículos 13 a 17: el pedido de auxilio
El último tramo es una súplica corta y directa. El versículo 13 dice: 'Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate á socorrerme'. No tiene adornos. Es lo que uno dice cuando la situación no da para más palabras. Lo notable es que quien pide ayuda acaba de contar que Dios ya lo rescató antes. Esa memoria le da confianza para pedir de nuevo.
El versículo 16 vuelve la mirada hacia los demás: 'Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan'. Y el versículo 17 cierra el salmo con una frase que muchos guardan: 'Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí: mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes'. David se llama 'afligido' y 'necesitado', y aun así afirma que Dios piensa en él. Termina con una petición humana, 'no te tardes', sin miedo de pedirle a Dios que se apure.
Resumen del Salmo 40: trecho, movimiento y versículo clave
| Trecho | Movimiento | Versículo clave |
|---|---|---|
| Versículos 1-3 | Se espera, Dios rescata y sale una canción nueva | Versículo 2: 'puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos' |
| Versículos 4-5 | Se elige la confianza y se reconocen sus maravillas | Versículo 4: 'Bienaventurado el hombre que puso á Jehová por su confianza' |
| Versículos 6-8 | Dios busca oídos atentos y un corazón dispuesto | Versículo 8: 'El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado' |
| Versículos 9-10 | Se cuenta lo vivido delante de todos | Versículo 10: 'No encubrí tu justicia dentro de mi corazón' |
| Versículos 11-12 | Se pide misericordia y se reconocen las fallas | Versículo 11: 'tu misericordia y tu verdad me guarden siempre' |
| Versículos 13-17 | Se vuelve a pedir ayuda con confianza | Versículo 17: 'Jehová pensará de mí' |
¿Cuándo leer el Salmo 40? Situaciones y versículos
| Lo que estás viviendo | Dónde leer | Qué te ofrece |
|---|---|---|
| Esperas un resultado y la espera se hace larga | Versículos 1-2 | La certeza de que Dios se inclina y oye, aunque el silencio dure |
| Sientes que te hundes en un problema sin salida | Versículo 2 | La imagen de una mano que saca del lodo y pone los pies sobre una roca |
| Saliste de una mala época y quieres dar las gracias | Versículos 3 y 5 | Palabras para agradecer y una canción nueva que compartir |
| Te cuesta cumplir con lo que sabes que debes hacer | Versículos 6-8 | La idea de que Dios quiere oídos atentos y un corazón dispuesto |
| Te sientes culpable o desbordado por tus errores | Versículos 11-12 | Un lenguaje honesto para pedir misericordia sin fingir |
| Necesitas ayuda ya, sin muchas palabras | Versículos 13 y 17 | Una oración corta para repetir a lo largo del día |
¿Cómo orar con el Salmo 40 mientras esperas una respuesta?
El salmo sirve como oración prestada. Cuando la espera cansa, cuesta encontrar palabras, y las de David ya están escritas. Una forma sencilla, en cinco pasos:
- 01Nombra tu pozo con tus palabras, sin adornos: la enfermedad, la deuda, la soledad, la duda. Dios ya lo sabe, y decirlo en voz alta alivia.
- 02Lee despacio los versículos 1 y 2 y pide ayuda para esperar un día más. Puedes pedir fuerza para hoy, y dejar el resto en sus manos.
- 03Lee el versículo 17 y repítelo tres veces, cambiando el énfasis: 'Jehová pensará de mí', 'mi ayuda y mi libertador eres tú', 'no te tardes'.
- 04Haz algo pequeño y concreto que esté a tu alcance, como ordenar un papel, llamar a alguien o salir a caminar. Los pasos de David se enderezaron al caminar sobre la roca.
- 05Termina dando gracias por algo de esta semana, por chico que sea, y anótalo. Así empiezas a juntar material para tu propia canción nueva.
Una oración corta para empezar, en lenguaje de todos los días: 'Señor, estoy esperando y me cuesta. Tú ves mi pozo. Inclínate a mí, como hiciste con David, y escucha mi clamor. Dame paciencia para hoy y pasos firmes para mañana. No te tardes. Amén'.
¿Cómo orar con el Salmo 40 después del rescate?
El salmo también enseña qué hacer cuando la respuesta llegó. Suele ser el momento en que uno se olvida de agradecer, porque la vida vuelve a llenarse de tareas. David hizo tres cosas, y cualquiera puede imitarlas.
- Contar. Los versículos 9 y 10 hablan de no callar. Cuéntale a tu familia, a tu grupo de la iglesia o a un amigo lo que pasó. Un testimonio breve puede ser justo lo que otra persona necesita oír esta semana.
- Cantar. El versículo 3 habla de una canción nueva. Pon una música que te acompañe en esta etapa, o escribe unas líneas de gratitud y léelas en voz alta.
- Seguir pidiendo. Los versículos 11 al 17 muestran que un rescate no cierra la conversación con Dios. Mañana habrá nuevos problemas, y el mismo Dios que rescató sigue atento.
¿Qué leer después del Salmo 40?
Si el Salmo 40 te habló, quizás quieras seguir con el Salmo 27, que también habla de esperar en Jehová con ánimo. Para frases cortas sobre lo mismo, los versículos de esperanza y los versículos de confianza en Dios reúnen textos para cada situación. Si la espera viene con nervios, la oración para la ansiedad puede acompañarte esta noche. Y para ver dónde queda este salmo entre los demás, mira los salmos más conocidos.






