Todos los padres y madres conocen ese momento: los chicos ya duermen, la casa está en silencio y aparece la pregunta de si lo estamos haciendo bien. Ahí, con la luz apagada o mientras esperas el colectivo, cabe una oración. No necesitas palabras elegantes. Dios escucha a un papá cansado igual que escucha a un coro. Abajo encuentras una oración corta para empezar hoy mismo, siete oraciones por situación con un versículo de base cada una, una tabla para ubicarte rápido y una manera de orar en familia en cinco minutos.

¿Cómo orar por mis hijos? Una oración corta para hoy

Una oración por los hijos tiene tres partes sencillas: dices su nombre, le cuentas a Dios lo que te pesa y le pides algo concreto para él o ella. Con eso alcanza. Si hoy tienes solo un minuto, puedes decir esto en voz alta o en silencio, cambiando el plural por el nombre de tu hijo:

Padre, gracias por mis hijos. Son tuyos y me los prestaste para cuidarlos. Hoy te los entrego otra vez. Cuídalos donde yo no llego, dales un corazón que te busque y ayúdame a ser el papá (o la mamá) que ellos necesitan. Ponlos bajo tu protección esta noche y mañana. Amén.

El punto de partida de esta oración es una frase del Salmo 127:

“He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre.”
Salmos 127:3

Los hijos son un regalo, y de un regalo se cuida con gratitud. Por eso conviene empezar dando gracias antes de pedir. Si quieres dejar esta costumbre a la misma hora cada día, la oración de la mañana y la oración de la noche te dan un marco para hacerlo.

Oraciones por los hijos según cada situación

Cada etapa trae sus propias preocupaciones. Una mamá de un bebé de dos años ora distinto que un papá con un hijo de veinticinco. Por eso van separadas: elige la que se parezca a tu casa hoy. Cada una es corta a propósito, para que puedas hacerla tuya sin leer de corrido.

Por un hijo pequeño

A esta edad casi todo se hace con brazos y palabras suaves. Jesús mismo lo mostró con los niños que le acercaron:

“Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.”
Marcos 10:16

Oración: Señor, tú abrazaste a los niños. Abraza hoy a mi hijo. Cuida su sueño, sus juegos y sus caídas. Que crezca sintiéndose querido, primero por nosotros y también por ti. Enséñame a tener paciencia cuando estoy cansada o cansado, y a bendecirlo con mis palabras. Amén.

Por un adolescente

La adolescencia trae puertas cerradas, respuestas cortas y un celular que pesa mucho. Muchos padres sienten que ya no saben cómo llegar a sus hijos. Orar es una forma de seguir cerca cuando la conversación se corta. Este versículo lo escribió alguien que también fue joven:

“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.”
Salmos 119:9

Oración: Señor, mi hijo está armando quién va a ser. Cuídalo de las malas compañías y de las pantallas que lo lastiman. Dale amigos buenos y una conciencia despierta. Yo prometo escucharlo más y corregirlo menos a los gritos. Ayúdame a que siempre vea en casa un lugar seguro. Amén.

Por un hijo que se alejó de la fe

Es uno de los dolores más callados de una familia. Tu hijo dejó de ir a la iglesia, dejó de orar o dice que ya no cree. La parábola del hijo que se fue de casa muestra lo que hace un padre cuando su hijo tarda en volver:

“Y levantándose, vino á su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.”
Lucas 15:20

Fíjate en un detalle: el padre lo vio de lejos. Estaba mirando el camino. Ese es tu lugar mientras esperas.

Oración: Padre, tú amas a mi hijo más que yo. Hoy te pido que lo busques. Ponle en el camino una persona, una palabra o una canción que lo acerque a ti. Guárdame de la culpa y de los sermones que lo alejan más. Yo me quedo en la puerta, mirando el camino. Amén.

Por un hijo enfermo

Cuando un hijo se enferma, el miedo ocupa toda la casa. Orar da un lugar donde apoyar ese miedo. El profeta Isaías escribió una frase que muchos padres se repiten en la sala de espera:

“No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”
Isaías 41:10

Oración: Señor, mi hijo está enfermo y tengo miedo. Quédate con él en cada estudio, en cada noche larga. Guía las manos de los médicos y dales sabiduría. Dale a él calma y a mí fuerzas para acompañarlo. Sea cual sea el resultado, no nos sueltes. Amén.

Por un hijo en la escuela o en un examen

Exámenes, entrevistas, la primera semana en un colegio nuevo. Los nervios aparecen antes que las respuestas. Santiago da una promesa sencilla para esos días:

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela á Dios, el cual da á todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada.”
Santiago 1:5

Oración: Señor, hoy mi hijo tiene una prueba. Aclara su mente, calma su estómago y ayúdalo a recordar lo que estudió. Que haga su mejor esfuerzo sin miedo al resultado. Y que aprenda que su valor no depende de una nota. Amén.

Por un hijo que viaja o se va de casa

Un viaje de estudios, un trabajo lejos, la primera vez que duerme en otro lugar. La casa se siente distinta. Este versículo del Salmo 121 se ha leído en despedidas durante siglos:

“Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.”
Salmos 121:8

Oración: Señor, hoy mi hijo sale de casa. Guarda su salida y su entrada, en la ruta, en el aeropuerto, en la ciudad que todavía no conoce. Ponle buena gente en el camino y hazle sentir que no está solo. Y cuando vuelva, que encuentre la puerta abierta. Amén.

Por un hijo adulto

Se dejan de dar órdenes y empieza el trabajo más difícil: confiar. Tus hijos ya toman sus decisiones, y muchas no las habrías tomado tú. La oración es la forma de seguir presente sin invadir. Un versículo que ayuda a soltar:

“Encomienda á Jehová tu camino, y espera en él; y él hará.”
Salmos 37:5

Oración: Señor, mi hijo ya es adulto y sus caminos son suyos. Te encomiendo su trabajo, su pareja, sus decisiones y sus cansancios. Ayúdame a estar disponible sin entrometerme, a dar consejo solo cuando me lo pidan y a celebrar sus logros. Sigue tú donde yo ya no puedo. Amén.

Tabla rápida: situación, versículo y oración corta

Si tienes poco tiempo, esta tabla resume cada caso en una línea. Puedes guardarla y volver a ella cuando la necesites.

SituaciónVersículoOración corta
Hijo pequeñoMarcos 10:16Señor, abraza hoy a mi hijo y cuida su sueño.
AdolescenteSalmos 119:9Dale amigos buenos y una conciencia despierta.
Se alejó de la feLucas 15:20Búscalo tú, Padre, yo me quedo esperando.
EnfermoIsaías 41:10Quédate con él y guía a los médicos.
Escuela o examenSantiago 1:5Aclara su mente y calma sus nervios.
Viaja o se va de casaSalmos 121:8Guarda su salida y su entrada.
Hijo adultoSalmos 37:5Te encomiendo su camino, cuídalo tú.

Para una lista de versículos pensada para cubrir de protección a toda la familia, mira los versículos de protección. Y si lo que te desvela es la preocupación misma, los versículos para la ansiedad te acompañan cuando el miedo por tus hijos se hace grande.

¿Cómo orar en familia en cinco minutos?

Orar con los chicos no exige una hora ni un momento perfecto. Un ritmo corto y repetido funciona mejor que un rato largo que nadie aguanta. Moisés lo dejó escrito hace mucho:

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón: Y las repetirás á tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes:”
Deuteronomio 6:6-7

Esas cuatro ocasiones (en casa, en el camino, al acostarse y al levantarse) siguen siendo las mismas en cualquier hogar. Una manera de usarlas, con un reloj en la mano:

  1. 01Minuto 1: siéntense juntos, en la mesa o en la cama, y cada uno dice una cosa por la que está agradecido hoy.
  2. 02Minuto 2: lee un versículo corto en voz alta, de esta página o del versículo del día de la app.
  3. 03Minuto 3: cada uno dice una cosa que le preocupa o que necesita. Nadie opina ni corrige.
  4. 04Minuto 4: una persona ora en voz alta por todo lo que se dijo. Los chicos pueden turnarse; con dos o tres palabras alcanza.
  5. 05Minuto 5: cierran con un abrazo y con la bendición de Números 6, que está más abajo.

Si a los chicos les cuesta sentarse, hazlo al acostarlos. Una noche cansada sirve más que una mañana perfecta que nunca llega. Y si tienes un cumpleaños cerca, los versículos de cumpleaños dan buenas frases para escribir en una tarjeta o decir al soplar las velas.

La bendición de Números 6 para decir sobre tus hijos

Hay un texto de la Biblia escrito justamente para decirlo en voz alta sobre otra persona. Se llama la bendición sacerdotal, y los padres judíos y cristianos la dicen sobre sus hijos desde hace siglos, muchas veces al acostarlos o los viernes en la mesa.

“Jehová te bendiga, y te guarde: Haga resplandecer Jehová su rostro sobre ti, y haya de ti misericordia: Jehová alce á ti su rostro, y ponga en ti paz.”
Números 6:24-26

Puedes decirla con una mano sobre la cabeza de tu hijo, con la voz baja, mirándolo a los ojos. A un bebé, a un adolescente que se hace el distraído y a un hijo adulto que te llama por teléfono. Funciona a cualquier edad. Y si quieres cerrar el día con una oración completa, hay una en la oración de la noche.

Lo que conviene recordar al orar por los hijos

  • Orar por ellos no te quita la tarea de escucharlos, abrazarlos y estar presente.
  • Ninguna oración garantiza que todo salga como esperas. Da compañía y paz a quien ora, y esa paz se nota en la casa.
  • Tus hijos aprenden de lo que ven. Que te vean orar vale más que cualquier sermón.
  • Un padre que pide perdón a sus hijos también está orando con hechos.
  • Ante enfermedad o peligro, la oración va junto con la ayuda médica y profesional.

Si hoy solo puedes decir el nombre de tu hijo y suspirar, ya oraste. Dios entiende los suspiros mejor que nadie. Vuelve a esta página cuando lo necesites: ahí estarán las oraciones, con su versículo, para cada etapa que le toque a tu casa.